Alexander Rodríguez Guzmán

Alex es un investigador especializado en el estudio del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), con más de 20 años de análisis científico, vivencial y clínico sobre esta condición. Su trabajo se centra en la comprensión integral del TOC, abordándolo desde una perspectiva neurocientífica, cognitivo-conductual y fenomenológica.
Vivir es entonces una paradoja: crear el tiempo y dejarse crear por él son la misma acción, vistas desde ángulos distintos de una misma verdad. En el tic tac de los relojes, en el eco de los días que se van, descubro que no hay línea entre ser y devenir. Cada segundo es un maestro silencioso, y cada elección, un acto de creación y homenaje al mismo tiempo.
Había sido yo el ilustre Don Quijote de la Mancha. Porque había elegido el heroísmo en lugar de la razón.
El TOC es, en esencia, una mente que no logra conciliar sus partes. Una parte desea la pureza, la perfección, el control absoluto. La otra, oculta y reprimida, es animal, irracional, portadora del miedo y del impulso.
La interrogante no es retórica. Las abejas comprenden el mundo —o al menos lo descifran de un modo no tan distinto del nuestro. Su danza, resume distancias, tiempos y lugares con una precisión que muchos mapas humanos envidiarían. Se diría que conocen el aire, que son traductoras de la luz, y que su lenguaje no precisa de palabras, sino de círculos, vibraciones y zumbidos.
Uno de los grandes errores en el tratamiento del TOC ha sido considerarlo un enemigo a eliminar. Como si fuera una "enfermedad" externa que debe ser suprimida. Pero, ¿Cómo eliminar algo que forma parte de la naturaleza humana? ¿Cómo pretender que un obsesivo deje de ser obsesivo sin arrebatarle su esencia obsesiva?