El mito del después

Un obsesivo compulsivo que colecciona cosas suele decir que las guarda porque algún día las va a necesitar.

Pero ¿qué ocurriría si alguien le dijera que ese “algún día” no existe?

¿Qué pasaría si descubriera que el después no es un lugar al que llegaremos, sino una idea que siempre se aleja mientras el presente sigue pasando?

Quizá respondería que no puede arriesgarse. Que sería irresponsable deshacerse de aquello que podría servir. Que el futuro exige estar preparado.

Y, sin embargo, la pregunta permanecería intacta, silenciosa, como un espejo imposible de romper:

¿Y si el después nunca llega?

¿Y si la única realidad que existe es este instante?

Tal vez entonces comprendería que no estaba guardando objetos para el futuro, sino sacrificando el presente en nombre de un tiempo que jamás ha existido. Porque cuando el “después” finalmente llega, ya no se llama después. Se llama ahora.