
Literaria
La Abeja y la flor
La interrogante no es retórica. Las abejas comprenden el mundo —o al menos lo descifran de un modo no tan distinto del nuestro. Su danza, resume distancias, tiempos y lugares con una precisión que muchos mapas humanos envidiarían. Se diría que conocen el aire, que son traductoras de la luz, y que su lenguaje no precisa de palabras, sino de círculos, vibraciones y zumbidos.